Sin lágrimas en el escritor, no hay lágrimas en el lector

 “No tears in the writer, no tears in the reader. No surprise in the writer, no surprise in the reader.

“Si no hay lágrimas en el escritor no hay lágrimas en el lector. Si no hay sorpresa en el escritor, no hay sorpresa en el lector.” 

Por: flickr.com/photos/havsglassverige/8547840817/

Para el escritor Antoine Albalat la invención, parte esencial del proceso de escritura, consiste en sentir un asunto, imaginarlo y expresar la impresión que causa en nuestra sensibilidad.

Para escribir ficción hay que inventar. Pero inventar no es solo imaginar algo y transmitírselo al lector.

Se necesita más. Antes de transmitir al lector lo imaginado, el escritor ha de sentirlo.

El proceso no es, como quizá nos gustaría,

Imaginación del autor-> escritura -> lectura -> imaginación del lector-> sentimiento del lector

El proceso es

Imaginación del autor-> sentimiento del autor -> escritura -> lectura -> imaginación del lector-> sentimiento del lector

Hemingway decía que podría haber escrito 1000 páginas de El viejo y el mar, porque conocía mil detalles sobre el pueblo pesquero.  Al igual que el escritor tiene que conocer más de lo que cuenta, pero también tiene que sentir más de lo que cuenta.

No es diferente a lo que ocurre cuando hablas con alguien.

¿Qué ocurre si le cuentas a un amigo que ha pasado un ciclón por tu casa sin mostrar ningún miedo?

¿Y si le dices  que te has encontrado un maletín con un millón de euros sin mostrar alegría o nerviosismo?

Para hablarle al lector de un mundo, de cualquier mundo, has de vivir en él. No solo con la razón, sino también con tus sentidos y tus sentimientos. Cuanto mejor lo conozcas, mayor será el efecto que produce en tus lectores.

 

Si te parece interesante, nos encantaría que lo compartierasShare on Facebook1Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0

Trackbacks/Pingbacks

  1. Ernest Hemingway : Construir los sentimientos - Escuela EscritoresEscuela Escritores - 16 octubre, 2017

    […] Es algo muy parecido a lo que comentábamos en otra entrada. Si no hay lágrimas en el autor, no hay lágrimas en el lector.  […]

Deja un comentario