Cómo escribir mejor

He leído hoy un artículo muy interesante de Isaac Blanco de www.hojaenblanco.com sobre el el secreto para escribir de un modo productivo y sin dificultad.¿Cómo conseguir escribir mejor?

El artículo recoge el secreto para escribir mejor que el psicológo Robert Boice, después de preparar muchos talleres, da en su libro How Writers Journey To Comfort And Fluency.

No te haré esperar para saber cuál es el secreto.

¿O sí?

Cómo escribir mejor
Por: flickr.com/photos/75001205@N02/8552344542/

Al fin y al cabo te apetece saberlo y… Bueno no seré malo.

La solución es escribir todos los días.

“Vaya gilipollez” dirás. Bueno, no del todo, porque el consejo no acaba ahí. No decía solo que había que escribir todos los días.

“Boice recomienda escribir cada día, en breves y programadas sesiones, tan cortas como 10 minutos cuando estás empezando. Y poco a poco, ir alargando la sesión.”( texto de hojaenblanco.com)

Vaya, eso sí es novedoso. No se trata de escribir más sino de escribir menos. Eso ya resulta más interesante.

Esa entrada me ha hecho reflexionar acerca de lo que significa escribir mejor y cómo conseguirlo.

¿Qué es escribir mejor?

La pregunta parece sencilla pero no lo es. Escribir mejor es una expresión compuesta de dos palabras: escribir y mejor.

Lo primero que has de hacer es escribir. Si no escribes, tu problema no es hacerlo mejor, sino empezar a hacerlo. Eso es lo primero que has de solucionar.

Cómo escribir diariamente

Escribir todos los días es un hábito. Un hábito como pasarse la seda dental ( oh, la seda dental, otro día que no me la he pasado), como salir a correr ( para el que tenga ese vicio) o como comerse una zanahoria a media tarde.

Si escribir es un hábito, se puede formar ese hábito de la misma manera que se forma cualquier otro.

En cualquier hábito,  hay un disparador y una conducta.

El disparador es la situación que hace que se produzca el hábito. Por ejemplo que sean las ocho de la mañana es el disparador para ir a correr ( si te has propuesto salir a esa hora), o que sea después de cenar es el disparador para que te pases la seda mental.

Si el disparador no está claro, crear la conducta es mucho más difícil. Es más fácil acostumbrarte a ir al gimnasio todos los martes y jueves a las 8 de la tarde, que acostumbrarte a ir al gimnasio un par de días a la semana sin más.

Cuantos más obstáculos haya entre el disparador y la conducta, más difícil es que esta se produzca. Si tienes la bolsa del gimnasio preparada desde el día antes, es más fácil que vayas. Si necesitas despejar todo el trastero para encontrar las zapatillas de deporte, necesitarás poderes sobrehumanos para salir de casa.

Cuanto más sencilla sea la conducta concreta con la que comiences, más fácil es crear el hábito. No es lo mismo intentar crear el hábito de la lectura, proponiéndote leer todos los días 10 minutos de Juego de Tronos (Canción de Hielo y Fuego) que proponiéndote leer 2 horas de la Divina Comedia.

Considerando todo eso, resulta claro que para adquirir la costumbre de escribir es conveniente:

  • Fijar una circunstancia concreta en la que escribiremos ( tiempo y lugar)
  • Tener preparado el entorno para empezar a escribir sin fricciones.
  • Plantearnos un objetivo sencillo, como escribir solo diez minutos. No estoy muy de acuerdo en que tengas que parar una vez que pasen los 10 minutos como recomienda Robert Boice. Lo que sí creo es que has de considerar cumplido tu objetivo si has estado esos 10 minutos, hayas escrito Cien años de soledad o hayas escrito mil veces “no se me ocurre nada”.

 

Cómo escribir mejor

Vale, ahora demos por hecho que ya escribes todos los días. Si no lo haces, vuelve al punto anterior, porque si no escribes nada, no importa todo lo demás.

Ahora toca plantearse cómo escribir mejor.

Algunos dicen que basta con escribir mucho y leer mucho para aprender. Yo creo que no es cierto.

Se trata de aprender las técnicas necesarias. Y esas técnicas las puedes aprender directamente de algún taller o algún escritor amigo (si es que los escritores tienen amigos) o indirectamente leyendo y escribiendo. Pero no leyendo y escribiendo de cualquier manera, sino leyendo y escribiendo con ojos de escritor para aprender a escribir.

No es lo mismo leer para disfrutar de la lectura, que leer para aprender a escribir. Y tampoco es lo mismo escribir para crear algo bonito, que escribir para aprender a escribir.

Es como si quieres ser mago. Podrías estar toda tu vida viendo espectáculos de magia y no aprender nada. Para aprender has de pasar al otro lado del escenario, ver los mecanismos que usa el prestidigitador para producir la magia, y emplearlos hasta que te salgan de manera natural.

Esos mecanismos son, en mi opinión, al menos de tres tipos:

  • De estilo
  • De estructura
  • De personajes

Si escribes con frecuencia, aprendes esas técnicas y las empleas, es inevitable que acabes escribiendo bien.

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